La Malrotación Intestinal y el
Vólvulo
¿Qué es la malrotación
intestinal?
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La malrotación intestinal es un defecto congénito que incluye una
malformación del tracto intestinal. La malrotación intestinal es una
anomalía que ocurre durante la formación del feto en el útero de la
madre.
A medida que el feto crece en el útero de la madre antes del nacimiento,
se desarrollan y maduran los diversos sistemas orgánicos.
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El
tracto digestivo comienza como un tubo recto que se extiende desde el
estómago hasta el recto.
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Inicialmente,
se encuentra en el abdomen del feto, pero, durante un tiempo, parte del
intestino se desplaza hacia adentro del cordón
umbilical.
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En
la 10ª semana de gestación aproximadamente, el intestino sale del cordón
umbilical y vuelve a ingresar al abdomen.
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Después
de su regreso al abdomen, el intestino da dos vueltas y deja de ser un
tubo recto.
La malrotación ocurre cuando el intestino no da dichas vueltas como
debería hacerlo.
Además, la malrotación intestinal hace que el ciego (el extremo del
intestino delgado) se desarrolle de manera anormal. Normalmente, el ciego
se encuentra en la parte inferior del lado derecho del abdomen. En casos
de malrotación, el ciego y el apéndice (que está unido al ciego)
permanecen en la parte superior del lado derecho del abdomen. Bandas de
tejido llamadas bandas de Ladd se forman entre el ciego y la pared
intestinal y pueden ocasionar un bloqueo en el duodeno (el comienzo del
intestino delgado).
Un vólvulo es un problema que puede ocurrir después del nacimiento como
resultado de una malrotación intestinal. El intestino se dobla,
ocasionando un bloqueo intestinal. Esta torsión también puede ocasionar la
interrupción del flujo sanguíneo al intestino, dañándolo.
¿Con qué frecuencia ocurren la malrotación y el
vólvulo?
La malrotación intestinal ocurre en 1 cada 500 nacimientos vivos en los
Estados Unidos.
La mayoría de los síntomas se evidencian durante el primer año de vida en
los niños que padecen la malrotación y manifiestan los síntomas.
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El
25 al 40 por ciento de los casos se diagnostican en la primera semana de
vida.
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El
50 al 60 por ciento se diagnostica antes del primer mes de vida.
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El
75 al 90 por ciento se diagnostica antes del primer año de vida.
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Los
casos restantes (del 10 al 25 por ciento) se diagnostican después del
primer año de vida.
Algunas personas que padecen malrotación viven toda su vida sin evidenciar
síntoma alguno y nunca se les diagnostica el trastorno. Otras no padecen
síntomas hasta la niñez, la adolescencia o la edad adulta.
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¿Cuáles son los niños que corren riesgo de padecer
malrotación?
La malrotación se presenta tanto en niños como en niñas. Sin embargo, los
síntomas se manifiestan antes del primer mes de vida con más frecuencia en
niños que en niñas.
Hasta el 70 por ciento de los niños con malrotación intestinal también
tienen otra malformación congénita, incluyendo las
siguientes:
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anomalías
del aparato digestivo
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anomalías
cardíacas
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anomalías
del bazo
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anomalías
hepáticas
¿Por qué es una preocupación la malrotación
intestinal?
Un niño con malrotación intestinal es propenso a experimentar una torsión
del intestino conocida como un vólvulo. Esto ocasiona una obstrucción,
evitando la normal digestión de los alimentos. También puede interrumpirse
la irrigación sanguínea a la parte doblada del intestino, ocasionando la
muerte de esa parte del intestino.
Las bandas de Ladd, que se forman entre el ciego y la pared intestinal,
también pueden ocasionar un bloqueo en el duodeno, impidiendo la digestión
de los alimentos.
Un niño puede deshidratarse rápidamente cuando se ocasiona el bloqueo
intestinal.
¿Cuáles son los síntomas de la malrotación y el
vólvulo?
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la malrotación y
el vólvulo. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma
diferente. Cuando el intestino se dobla o las bandas de Ladd lo obstruyen,
los síntomas pueden incluir:
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vómitos
de bilis (líquido digestivo verde)
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flexión
de piernas hacia el abdomen
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dolor
abdominal
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distensión
abdominal (el abdomen se vuelve tumefacto)
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frecuencia
cardíaca rápida
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respiración
rápida
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heces
con sangre
Los síntomas de la malrotación y el vólvulo pueden parecerse a los de
otros trastornos o problemas médicos. Consulte con el médico de su hijo
para el diagnóstico.
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¿Cómo se evalúan o diagnostican la malrotación y el
vólvulo?
Además del examen físico y los antecedentes médicos, los procedimientos
para diagnosticar la malrotación y el vólvulo incluyen diversos estudios
por imágenes (exámenes que muestran imágenes del interior del cuerpo) que
se llevan a cabo para evaluar la posición del intestino y determinar si
está doblado o bloqueado. Estos exámenes pueden incluir:
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radiografía
abdominal - un examen
de diagnóstico que muestra obstrucciones intestinales.
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esofagografía/seriada
gastrointestinal (GI)
alta- procedimiento
que se lleva a cabo para comprobar la existencia de anomalías en el
intestino. Se ingiere un líquido denominado bario (una sustancia química
metálica y líquida con consistencia similar al yeso, que se utiliza para
recubrir el interior de los órganos de forma que puedan verse en las
radiografías). Una radiografía del abdomen puede mostrar la ubicación
anormal del intestino delgado, obstrucciones (bloqueos) y otros
problemas.
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enema
opaco - un
procedimiento realizado para ver si existen anomalías en el intestino.
Mediante un enema, se administra en el recto un líquido denominado bario
(una sustancia química metálica y líquida con consistencia similar al
yeso, que se utiliza para recubrir el interior de los órganos de forma que
puedan verse en las radiografías). Una radiografía del abdomen puede
mostrar que el intestino grueso no se encuentra en la posición
normal.
Tratamiento para la malrotación y el
vólvulo:
El tratamiento específico para la malrotación y el vólvulo será
determinado por el médico de su hijo basándose en lo
siguiente:
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la
gravedad del trastorno
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la
edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes
médicos
-
la
opinión del cirujano y otros médicos a cargo de la atención del
niño
-
sus
expectativas para la evolución del problema
-
su
opinión y preferencia
La malrotación intestinal generalmente no se evidencia hasta que el
intestino se dobla (vólvulo) o las bandas de Ladd lo obstruyen y se
manifiestan los síntomas. Un vólvulo se considera un problema que pone en
peligro la vida, dado que el intestino puede morir al doblarse y no
recibir la irrigación sanguínea adecuada.
Se pueden suministrar líquidos endovenosos a los niños para prevenir la
deshidratación y administrarles antibióticos para prevenir infecciones.
Puede utilizarse un tubo llamado sonda nasogástrica (o NG) que se
introduce por la nariz, atraviesa la garganta y el esófago, hasta llegar
al estómago para prevenir la acumulación de gas en el
estómago.
Generalmente, un vólvulo puede repararse quirúrgicamente si se trata con
la máxima celeridad. Se corrige la torsión intestinal y se comprueba si
hay daños. Idealmente, se restablece la circulación al intestino después
de su reparación, lo cual hace que éste se torne de color
rosado.
Si el intestino está en buen estado, se vuelve a colocar en el abdomen.
Dado que el apéndice se encuentra en un lugar que no es el habitual, es
posible que, en el futuro, sea difícil diagnosticar apendicitis; por
consiguiente, es común que también se realice una apendicectomía
(extirpación quirúrgica del apéndice).
Si el problema en cuestión es la irrigación sanguínea al intestino, se
debe corregir la torsión intestinal y volver a colocar el intestino en el
abdomen. Otra cirugía se realizará en 24 a 48 horas para verificar el
estado del intestino. Si se comprueba que hay daño intestinal, se debe
extirpar la porción lesionada.
Si una gran
porción del intestino está lesionada, se extirpará una cantidad
considerable del mismo. En este caso, las porciones del intestino que
queden luego de la extirpación de aquéllas dañadas no se pueden unir entre
sí quirúrgicamente. Puede realizarse una ostomía para permitir la
continuación del proceso digestivo.
Con una ostomía, los dos extremos
saludables que quedan del intestino se introducen en el abdomen. Las heces pasarán por el orificio (llamada ostoma) hacia una
bolsa recolectora. La ostomía puede ser transitoria o permanente, según
la parte del intestino que deba extirparse.
¿Tendrá mi hijo problemas en el
futuro?
La mayoría de los niños con malrotación que experimentaron un vólvulo no
presentan problemas a largo plazo si el vólvulo se reparó a tiempo y no
hubo daño intestinal.
Los niños con lesión intestinal a quienes se les haya extirpado una parte
dañada del intestino pueden presentar problemas a largo plazo. La
extirpación de una gran parte del intestino puede afectar el proceso
digestivo. La absorción de los nutrientes y los líquidos de los alimentos
se realiza en el intestino delgado. Es posible que un niño no obtenga los
nutrientes y líquidos necesarios si se le extirpa una gran parte del
intestino. En este caso, es necesario complementar la nutrición con
soluciones IV (endovenosas) de alto contenido calórico durante un tiempo
prolongado, administradas a través de catéteres endovenosos
especiales.
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